Soledad —dijo David, elevando un poco el muro que siempre lo separaba de ella—, Andrea debe guardar reposo, tendremos mucho tiempo para hablar después.
Ella lo miró sin resentimiento, estaba lista para dejar todo atrás. Jordano llevó a Isabel a dormir e impulsó a Andrea a hacer lo mismo.
Soledad tomó un poco más de vino y preguntó a David:
—¿Por qué me negaste, David? Varias veces te pregunté sobre tu esposa y no pudiste decir que era yo, ¿por qué?
Sus lágrimas bañaron su rostro. David inte