Tres días después volvió Victoria.
Soledad en la sala mandó a Yoli por Isabel, le entregaron a su abuela y contemplaron el encuentro feliz.
Soledad, a quien le tocaba revisar su propia maternidad, decidió por el bien de todos entregar a la niña a su abuela, con la única condición de que se quedara en la finca, porque Andrea investigó y descubrió que Victoria, aparte del carro, ya no tenía más bienes. Vendió todo para localizar a Isabel, no acudió directamente a las autoridades por vergüenza.
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