Raúl con tiempo de sobra, revisó todo el cuaderno lleno de sus análisis, sus comentarios y esquemas se entremezclaban con una que otra nota que hablaba de Dulce.
Más al fondo encontró una carta, sus letras parecían garabatos, rasgos ilegibles a simple vista. Raúl se tomó el tiempo para transcribir el contenido.
Esteban, he cumplido mi promesa de aprender algo cada día. Con mi apoyo, mi familia superó muchos obstáculos y ampliamos nuestra finca, inservible para crecer a gran escala tal y como lo sugerías, pero aquí el agua siempre es limpia y el aire fresco. Sin embargo, ahora no soy yo quien escribe, no puedo, no sé si te enteraste que hubo un incendio grave y se quemó mi casa y todo lo que me pertenecía. Ahora estoy muy grave, tengo en las piernas un dolor insoportable, me cayó una viga por salvar a nuestra hija. Espero que no me culpes por haber ocultado su existencia, no fue mi intención presionarte para que estés conmigo, pero tampoco pretendía separarme de ella. Pero hoy las cosa