David entró en un cuarto y regresó con una laptop en sus manos. La colocó sobre la mesa del centro y la encendió. Soledad tenía muchas ganas de saber qué tramaba David, pero su rostro frío le generó temor, jugó con el borde de la camisa mientras el frío devoraba sus muslos y la hizo tiritar
—Esto es lo único que tendrás para comunicarte con el mundo. — Soledad abrió los ojos con horror, ¿qué pretendía David? se preguntó —sé que querías estudiar, puedes seguir una carrera en línea; de hecho, y