David entró en un cuarto y regresó con una laptop en sus manos. La colocó sobre la mesa del centro y la encendió. Soledad tenía muchas ganas de saber qué tramaba David, pero su rostro frío le generó temor, jugó con el borde de la camisa mientras el frío devoraba sus muslos y la hizo tiritar
—Esto es lo único que tendrás para comunicarte con el mundo. — Soledad abrió los ojos con horror, ¿qué pretendía David? se preguntó —sé que querías estudiar, puedes seguir una carrera en línea; de hecho, ya tienes matrícula en la Universidad Autónoma SG. Según tus gustos, tienes siete carreras para escoger.
Soledad movió la cabeza mientras mordió sus labios,
—¿Mis gustos? Si conoces mis gustos ¿Puedo comunicarme con mi familia o mis amigos?
David se acercó a ella hasta casi rozar el sus cuerpos, sus respiración lenta la mirada sobre ella.
—Esa es una muy buena pregunta. Lamentablemente, la respuesta es no, no puedes. Hay cosas que no sabes.
Soledad miró sus ojos y se perdió en sus profund