No voy a salir así.
Luego de un largo recorrido, llegaron al patio de una pequeña casa en medio de una plantación de aguacates, mangos y naranjos.
Desmontaron del caballo. David le quitó las riendas y lo dejó suelto. Soledad miró todo en silencio; muchas ideas y preguntas se amontonaban en su cabeza, generando un punzante dolor. David la agarró de la mano y, sin dar explicaciones, la llevó por un sendero cubierto de hojas hasta el cauce de un río. Las cristalinas aguas chocaban con las piedras, generando un sonido