David volvió, fue al baño que estaba a una esquina de la sala, recogió la ropa mojada de Soledad del soporte de la cortina del baño y salió a ponerla en el tendedero del patio trasero.
—Vaya momento para que se te junte todo —dijo al ver el pantalón un poco manchado de sangre.
Luego fue directo a la recámara. Al ver a Soledad dormida, sin hacer ruido, entró al baño y alzó su ropa mojada del piso. Fue al lavadero y se encargó de dejar todo limpio. Salió al tendedero y colocó su ropa junto a la de Soledad. Fue a la sala y vio que Soledad no había revisado la laptop, porque encontró el usuario y la contraseña de la universidad escritos en el post-it que previamente había pegado en la tapa de la laptop, sin rastro de haber sido movido.
Volvió a la recámara y escuchó los tenues quejidos de Soledad. Se acercó a ella y, al tocar su rostro, la sintió fría. Colocó delicadamente otra colcha sobre ella y fue a la cocina a preparar un té de manzanilla. Luego revisó el botiquín y sacó una pasti