Esteban saludó como si hubiese perdido la memoria, su sonrisa amplia congeló el momento emotivo que vivió Sandra en el reencuentro con su padre.
—¡Sandra, Marco! vaya sorpresa, no esperaba encontrarme con ustedes.
Sandra hizo una mueca, pensó para sí que Esteban la venía siguiendo pero al no poder confrontarlo asintió con la cabeza mientras su padre entabló una conversación con él.
—Esteban, qué gusto —respondió el padre de Sandra con educación y alegría.
—Me enteré ayer de su complicada situación, si en algo les puedo servir cuentan con mi apoyo.
Marco bajó la cabeza, miró sus zapatos desgastados y con vergüenza continuó la conversación.
—No es un secreto que estoy en la completa ruina, no hay mucho por hacer —respondió Marco lleno de nostalgia. Sandra solamente observaba apretando los puños y dientes con el mentón temblando por la fuerza..
—Cómo no, les invito a almorzar y de paso hablamos de cooperación. —Marco se encogió de hombros Esteban sonrió y acotó con voz firme —Yo p