Daniel y Saúl salieron con una semi victoria. Habían acorralado a Jordano; el primer paso estaba dado. Les tocaba esperar que la policía y el nuevo Fiscal hicieran su trabajo.
La sensación de alivio les duró poco. Saúl sentía una punzada de ansiedad por la implicación de su padre. Estaba en silencio, pensando en la traición, cuando el celular de Daniel sonó. Su expresión se ensombreció de inmediato al mirar la pantalla brillante.
—Buenas tardes, señora.
Del otro lado una voz fría y calculada aseguró.
—Daniel, sé que mi hijo está contigo.
Daniel pasó su mano por su cabello miró a Saúl y a su alrededor.
—Sí, efectivamente.
—Dile que salimos a visitar a unos proveedores —dijo Saúl en tono bajo.
Daniel con la mano temblorosa sostenía el celular mientras Graciela ordenaba con urgencia.
—Dile que tiene media hora para llegar, lo estoy esperando en su oficina.
Daniel miró a Saúl, hizo un gesto intentando decir que lo lamentaba
—Señora estamos con unos proveedores apenas nos desocupamos,