Daniel y Saúl salieron con una semi victoria. Habían acorralado a Jordano; el primer paso estaba dado. Les tocaba esperar que la policía y el nuevo Fiscal hicieran su trabajo.
La sensación de alivio les duró poco. Saúl sentía una punzada de ansiedad por la implicación de su padre. Estaba en silencio, pensando en la traición, cuando el celular de Daniel sonó. Su expresión se ensombreció de inmediato al mirar la pantalla brillante.
—Buenas tardes, señora.
Del otro lado una voz fría y calculada