Soledad limpió su cuarto, durmió a su hija e hizo una llamada. Después de charlar por una hora, fue a la cocina, se sentó ahí a la espera de noticias sobre Brenda y el resultado de su examen. Brenda entró con una chispa en sus ojos, abrazó a Jessica y le contó lo fácil que resultó el examen. Soledad, al escuchar la alegre conversación, se unió a ellas. Entonces Brenda les contó que su nota fue la máxima. Jessica la felicitó por el esfuerzo con un largo abrazo. Una tenue sombra de nostalgia opacaba el momento y, al notar su emocional distancia, Brenda interrogó a su madre.
—¿Pasa algo, mamá?
Ella negó con la cabeza y con un suspiro hondo agarró su pequeña mano. Brenda pasó su mano por el rostro de su madre y le preguntó de nuevo cuál era la causa de su tristeza. Soledad observaba en silencio. Jessica no pudo soportar más y le contó lo que pasaba. Brenda buscó respuestas en los ojos de Soledad y ella, sin poder controlar la situación, le contestó:
—A tu mamá le toca elegir entre el caba