Saúl, Isabella y Ángel se reunieron para cenar. Ella, emocionada, les contó que llamó a Soledad y a su padre, y que ambos estaban orgullosos de ella, comentó con sus ojos brillantes. Ángel le dio un abrazo y ofreció su ayuda para todo cuanto necesitara. Ella compartió también su deseo de seguir una ingeniería en la universidad. Ángel se emocionó ante esa confesión. Saúl, un poco serio, preguntó:
—Ingeniería ¿en qué?
Isabella se encogió de hombros ante la mirada expectante de Saúl y jugueteó con él pidiendo que adivinara. Él mencionó algunas ramas de la ingeniería, y ella, cansada de negar, acotó:
—Ingeniería Agrónoma.
Saúl respondió con una sonrisa.
—Si bien en los últimos meses he descubierto que me apasiona el Marketing Comercial, ahora que sé que Isabella va a tomar Ingeniería Agrónoma, adivinen ¿en qué me voy a matricular?
Ángel soltó de golpe la cuchara y se preparaba para reprender a Saúl porque ya perdió varios semestres de medicina. Saúl miró los ojos furiosos de su padre y la