Saúl, Isabella y Ángel se reunieron para cenar. Ella, emocionada, les contó que llamó a Soledad y a su padre, y que ambos estaban orgullosos de ella, comentó con sus ojos brillantes. Ángel le dio un abrazo y ofreció su ayuda para todo cuanto necesitara. Ella compartió también su deseo de seguir una ingeniería en la universidad. Ángel se emocionó ante esa confesión. Saúl, un poco serio, preguntó:
—Ingeniería ¿en qué?
Isabella se encogió de hombros ante la mirada expectante de Saúl y jugueteó con