En el automóvil, Brenda iba cantando una nueva canción que hablaba de caracolas en la playa arrastradas por el mar. Soledad iba atenta al camino y pendiente de las niñas. Al observar que Brenda empezaba a quedarse dormida, detuvo el auto y la acomodó en una posición más cómoda. Cuando faltaban diez minutos para llegar, Brenda se despertó con hambre. Soledad le indicó el camino, aseguró que llegaría pronto. Estaba en la última parte del camino. Fue en ese momento que su cuerpo se tensó, un sudor