Ángel regresó de su caminata y notó la tensión de Isabella. Después de saludar y tomar a prisa el café que ella le dió, se dirigió a buscar a Graciela, pensaba que ella era responsable de la mirada sombría de su nuera, subió las gradas, abrió la puerta sin preguntar, ella se sobresaltó y al ver que era él, torció los ojos y continuó mirando por la ventana.
—Te noto muy tranquila, eso es nuevo— Comentó buscando saber el porqué del cambio extremo de Isabella.
Graciela suspiró.
—¿Te contó Isabella