Ángel, Isabella y Saúl salieron a coordinar los arreglos para sus últimas actividades formales en el pueblo, Jesús quedó a cargo del local, terminó de preparar la sopa y se la llevó a Graciela, subió con cuidado las gradas llamó a la puerta y cuando le permitió pasar, ingresó con las manos temblorosas, en la charola de plástico el plato de la humeante sopa de pollo, ella miró el tazón despostillado, y la grasa del pollo cubriendo toda la superficie del contenido, le agradeció de mala gana, Jes