La luz del sol de la mañana en San Vicente se desvaneció poco a poco, dando paso a un nuevo amanecer en Bogotá, que ahora se sentía mucho más acogedor para Valentina.
El viaje de regreso desde aquella ciudad que fue su refugio en tiempos difíciles no solo marcó el cierre de viejas heridas, sino que también se convirtió en el punto de partida de una vida auténtica.
Ya no había contratos ni huidas; lo que quedaba era la construcción de un futuro sólido, levantado sobre los cimientos de la integ