Una llovizna ligera mojaba Medellín, envolviendo la ciudad en una fría manta de niebla. Dentro de un sedán discreto, Valentina estaba sentada en el asiento del copiloto con la respiración contenida. Intencionalmente no había utilizado el SUV de la empresa ni la escolta de Marco. Con el pretexto de visitar el orfanato donde antes trabajaba como voluntaria, había logrado escapar gracias a un taxi solicitado en secreto por Sofía.
¿Estás segura de estas coordenadas, Sofía? susurró Valentina a trav