El sonido de la explosión del helicóptero aún resonaba en los oídos de Valentina, dejando un largo y doloroso zumbido. Un espeso humo se elevaba hacia el cielo nocturno, cubriendo la luna y las estrellas. Sobre el viejo puente que temblaba violentamente, Valentina permanecía inmóvil, atrapada entre dos fuerzas que deseaban poseerla por igual.
Frente a ella, cinco SUV negros de Ricardo se acercaban con focos deslumbrantes. Hombres encapuchados bajaron del vehículo, sus armas de largo cañón apunt