La luz del amanecer en Bogotá trajo consigo esta vez una invitación oficial que cambiaría el rumbo del viaje de la familia Valderrama.
Sobre la mesa del desayuno, lugar que solía estar lleno solo de charlas amenas sobre el desarrollo de Mateo, reposaba ahora un sobre grueso con el sello dorado de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Valentina lo leyó con manos ligeramente temblorosas, no por miedo, sino por la inmensa responsabilidad que sentía.
Me han invitado a Nueva York, Seb dijo en