La oficina del Director Médico del Grupo Valderrama parecía más silenciosa de lo habitual ese día, pero la tensión en el aire se notaba a cualquiera que se atreviera a entrar.
Valentina estaba sentada detrás de su escritorio de caoba, mirando la pantalla del ordenador que mostraba el listado de existencias farmacéuticas para el proyecto de investigación Omega-7.
En su mano sostenía un sello oficial húmedo de la dirección. Era la herramienta que legalizaría su crimen blanco.
¿Sofía, ya estás li