Los primeros rayos del sol se colaban tímidamente entre las cortinas del hospital, pero dentro de la habitación VIP, el ambiente ya estaba impregnado de una nueva energía combativa.
Valentina acababa de terminar su desayuno cuando Sebastián se ajustaba la corbata frente al espejo.
Hoy no era un día cualquiera: era el día en que las acusaciones legales contra Isabella se verían reforzadas con pruebas irrefutables que no dejarían lugar a dudas.
¿Tienes que irte ahora mismo? preguntó Valentina c