Algunos hombres piden dinero, otros poder—pero los más peligrosos piden absolución.
Marcus observó el rostro de Viktor a través de la pantalla del teléfono satelital, cada línea de expresión revelando la determinación de un hombre que había jugado su última carta. Las palabras del ruso resonaban aún en el aire viciado de la mansión abandonada, tan frías como el metal de las armas que aún apuntaban hacia él.
—Inmunidad total —repitió Viktor, su voz desprovista de emoción—. Nueva identidad. Prote