Mundo ficciónIniciar sesiónEl búnker que Don Ricardo había mantenido como ubicación de último recurso era exactamente lo que su nombre sugería. Tres niveles bajo tierra, paredes de concreto reforzado, sistemas de aire filtrado que zumbaban constantemente, y la sensación opresiva de estar enterrado vivo. Pero era seguro. Y en este momento, la seguridad valía más que la comodidad.
La sala de reuniones principal era espartana pero funcional. Una mesa larga de metal rodeada por sillas plegables, luces fluorescentes que parpadeaban ocasionalmente, y pantallas montadas en las paredes mostrando múltiples transmisiones de noticias en silencio. Cada una de ellas reportaba alguna versión de la crisis que se desarrollaba, cada una con su propio sesgo, cada una faltando piezas cruciales del rompecabezas que solo los reunidos en esta habitación poseían.







