Mundo ficciónIniciar sesiónNegociar con un hombre que no tiene nada que perder es jugar ajedrez contra la muerte.
La sala de conferencias del sexto piso se había convertido en un campo de batalla donde las palabras eran armas y el silencio, munición. Camila observaba cómo Alejandro caminaba de un extremo al otro del espacio con la tensión de un depredador enjaulado, sus pasos marcando un ritmo furioso sobre el linóleo blanco. Don Ricardo permanecía junto a la ventana, lo







