Mundo ficciónIniciar sesiónCuando un corazón tan pequeño deja de latir, el tiempo mismo se detiene.
La doctora Isabelle Moreau no creía en milagros. Treinta y dos años de medicina de emergencia le habían enseñado que los milagros eran simplemente ciencia aplicada con precisión bajo presión extrema. Pero mientras sus manos trabajaban sobre el cuerpo diminuto del bebé en el helicóptero en movimiento, una parte primitiva de su cerebro suplicaba a







