Mundo ficciónIniciar sesiónLa locura no muere con el loco—se transmite a través de sus acciones como virus incurable.
El diario de Augusto Beltrán yacía abierto sobre la mesa de caoba en el estudio de Don Ricardo, sus páginas amarillentas manchadas con tinta que se había desvanecido en algunas secciones pero permanecía legible en su mayoría. Samuel Torres ajustó sus gafas de lectura y pasó otra página con dedos temblorosos, consciente de







