Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el santuario se convierte en campo de batalla, no hay inocentes—solo sobrevivientes.
La primera explosión sacudió los cimientos del Hospital San Rafael a las once y cuarenta y tres de la noche. No fue el tipo de detonación que destruye edificios—fue calculada, precisa, diseñada para bloquear sin aniquilar. El acceso principal se convirtió en un amasijo de escombros y metal retorcido en cuestión de segundos, sellando la salida







