Capítulo 88.
POV Valeria
Las semanas en el pueblo pasaban entre el aroma dulce del horno y las risas de Vanessa corriendo por la pequeña casa. A simple vista, todo parecía en calma. Los vecinos nos saludaban con sonrisas, la pastelería seguía llenándose cada mañana, y Ana mantenía todo en orden con su amor de siempre.
Pero en las noches… en las noches era cuando la ausencia pesaba más.
Cuando apagaba las luces del local y Vanessa dormía en su cama, me quedaba frente al balcón de nuestra casa, mirando el mar