Capítulo 51.
POV Valeria.
El regreso a la mansión fue como despertar de una pesadilla. Durante días había vivido con el corazón encogido, temiendo lo peor. Ahora, mientras el coche se acercaba a la entrada, no podía dejar de mirarlo de reojo: a Armando, exhausto, más delgado, con las huellas visibles de su lucha en la selva, pero vivo. Vivo. Esa sola palabra llenaba mis venas de gratitud y amor.
Apenas bajamos del coche, las puertas se abrieron y todos salieron corriendo hacia nosotros. Ana fue la primera e