Capítulo 50.
POV Valeria
Nunca pensé que la espera pudiera doler tanto. Cada noche se volvía un suplicio, un desgarro lento. El teléfono satelital nunca se apartaba de mi lado. Lo llevaba a todos lados como si fuera un talismán, un cordón umbilical invisible que me mantenía unida a él. Cada vez que vibraba o sonaba, mi corazón latía con violencia, pero la mayoría de las veces eran solo falsas alarmas, llamadas internas de la empresa o notificaciones de rutina. Nunca era su voz.
La última vez que escuché a A