George entró en su oficina con las manos en su cintura, casi espetando la puerta contra la pared, seguido por Maximiliano y Peter. Este último cerró la puerta tras de sí.
El abogado dio varios pasos en círculo, miró a través de la ventana, muy disgustado, intentando calmarse porque pensaba que en cualquier momento colapsaría.
—Tienes que calmarte…
—¡Y una m****a, Max! Lenis me miró a los ojos y me aseguró que le marcaría a Peter y que dejaría la llamada abierta para que… —Se interrumpió a sí