AURA.
El doctor se termina de acercar, y aunque su rostro sigue siendo serio, el aire de tragedia inminente se disipa un poco cuando empieza a hablar.
—Fue una fractura de cadera —dice, señalando una radiografía mental—. Debido a la fragilidad de sus huesos, el impacto causó una rotura limpia en el cuello del fémur. Tuvimos que intervenir de urgencia para estabilizar la zona con unos pernos de titanio.
Siento que vuelvo a respirar, aunque el nudo en mi garganta no desaparece del todo.
—¿Va a po