AURA.
El detective Marcus me empuja contra la pared metálica de la salida de emergencia, su mano sigue apretando mi mandíbula con una fuerza que me hace daño. Sus ojos están inyectados en sangre, se nota que la presión de Christopher lo está volviendo loco.
—Escúchame bien, niña —sisea Marcus, acercando su rostro al mío—. Si no empiezas a cooperar conmigo y me das algo para hundir a Jones, voy a ir ahora mismo a tu revista. Voy a contarle a tu director cada detalle de cómo te has vendido al hom