AURA.
Christopher Jones no espera mi respuesta, ni la de Lyam. Después de soltar la amenaza y la promesa, se gira y da dos pasos. Se detiene y me mira por encima del hombro, su voz es una invitación que se siente como una orden imposible de rechazar.
— Venga conmigo, Señorita Stone.
Me quedo paralizada. Dejar a Lyam, en ese estado de humillación furiosa, sería el final de nuestra relación. Pero verlo ahora, después de sus comentarios pasivo-agresivos y de la forma en que intentó retenerme, me r