La noche se extendía sobre la ciudad como un manto de cristal y acero. Desde el ventanal de su despacho, Rowan miraba las luces parpadear en la distancia, pero su mente no estaba en el paisaje. Estaba en ella.
Vanesa Hayes.
La mujer del perfume. La mujer de la máscara. La madre de su hijo.
Cinco años buscando el aroma de ese perfume y la mujer que lo llevaba puesto, que resultó ser más real que cualquier otra cosa en su vida. Y ahora, el destino se lo había devuelto con una crueldad que solo el