El avión surcaba las nubes mientras la familia Knight se preparaba para su viaje anual al jardín secreto. Esta vez, sin embargo, había una diferencia. Por primera vez, Violeta viajaba con ellos, y su emoción era tan palpable como la de Alessandro.
—Nunca había viajado con una familia tan grande —dijo Violeta, con los ojos brillantes mientras miraba por la ventanilla.
—Te vas a acostumbrar —respondió Alessandro, tomando su mano con una naturalidad que me recordó a su padre—. Somos ruidosos, pero