Genesis
Me incorporo de golpe con el pecho ardiendo y el cuerpo cubierto de sudor frío.
La torre está a oscuras salvo por la luz naranja de unas brasas bajas en la chimenea. La lluvia golpea los cristales. Afuera el mundo sigue siendo noche cerrada.
No estoy en el bosque.
No hay gente rodeándome.
No hay laguna.
No hay sombra.
Solo la cama. La torre. Mi respiración rota. El dolor sordo en el vientre. Y una presencia sentada a mi lado.
Isolde.
Tiene un cuenco entre las manos y una expresión demas