Cassian
La noche me recibe con lluvia y barro.
Perfecto.
Cruzo el patio ya con el caballo preparado. Dos guardias intentan seguirme. Los dejo atrás con una sola mirada. No quiero compañía. No quiero torpeza. No quiero otra cosa entre el bosque y yo que no sea intención pura.
Cabalgó hacia el límite norte, donde los árboles empiezan a tragarse la piedra del castillo y el mundo deja de obedecer nuestras leyes.
El vínculo sigue ahí. Lejano. Tenso. Génesis no empeora. Aún.
No es suficiente.
Me hund