Cassian
Una corriente tibia, viva, nos cruza a los tres como si el niño reconociera lo que por fin dejamos de negar. Génesis se queda sin aire contra mi boca. Yo también. El fuego de la chimenea podría apagarse y no lo notaría. El castillo entero podría venirse abajo y por un instante no me importaría.
Eso es exactamente lo que me obliga a detenerme.
Me aparto solo lo suficiente para respirar.
Su frente queda apoyada contra la mía. Sus labios siguen demasiado cerca. Su cuerpo tiembla apenas ent