Capítulo 54

Cassian

Me quedo inmóvil unos segundos, mirando la puerta cerrada como si eso fuera a resolver algo.

No lo hace.

Al contrario.

Lo empeora.

Porque ahora ya no tengo a Génesis delante. No tengo la distracción de su rabia, ni la necesidad de sostenerle la mirada, ni la obligación de fingir que todavía puedo hablarle solo como a la madre de mi heredero.

Ahora solo me queda el eco del beso.

Y el conocimiento exacto de que, si ella no se hubiera ido, yo no habría sabido detenerme.

Voy hacia la mesa y
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