Cassian
—Ni loca.
La respuesta de Génesis cae entre nosotros con la fuerza exacta que esperaba.
Lo sorprendente no es que me desafíe. A estas alturas, si aceptara algo de inmediato, pensaría que está enferma de otra cosa. Lo sorprendente es que, aun con el brazo vendado, la sangre seca en la piel y el cadáver todavía tibio de una vampiresa de la casa D’Arcy siendo arrastrado fuera de la habitación, siga encontrando fuerzas para plantarme cara.
Y lo hace.
Con el mentón arriba. Con los ojos encen