Genesis
—Sí.
—¿Y Klaus?
—No lo sé. —Hace una pausa—. Lo suficiente como para estar unido a ella. No sé cuánto más.
Cierro los ojos un segundo.
Cuando los abro, él sigue allí. Esperando mi reacción como si temiera la más absurda de todas: que salga corriendo.
No voy a hacerlo.
No ahora.
No cuando por fin tengo a mis hijos conmigo.
—Quiero ver a Elyra —digo.
Cassian se pone tenso.
—Génesis.
—No me digas que no.
—No es buena idea.
—¿Por qué? ¿Porque tiene mi cara? ¿Porque fue la mujer a la que otr