Génesis
La invitación llega al castillo en una caja negra sellada con cera dorada.
No debería importarme.
Últimamente casi nada del mundo exterior me importa más que mi hijo, mi hambre nueva y la forma en que el bosque sigue respirando demasiado cerca de mis muros. Pero esa mañana encuentro a Cassian leyendo la carta junto a la ventana, con el gesto duro y los hombros demasiado tensos, y sé de inmediato que no es una invitación cualquiera.
Mi hijo duerme en la cuna, o al menos eso intenta. Ya n