Entramos los dos al despacho de Mark, cerrando él la puerta viendo como se acercaba a donde yo estaba, empecé a retroceder con la mala suerte de que tropecé con una de las sillas, cogiendo Mark mi cintura con su brazo para que no me cayera al suelo, me quedé apoyada a su mesa mientras, Mark acariciaba mi pelo, mi mejilla,
— Lo siento ¿vale?, te amo Katia, llevamos sin vernos desde el incidente que tuvimos en la cocina de tu casa, te necesito cariño — me decía mientras introducía su mano por deb