Cuando el neurólogo se marchó, Mark y yo nos fuimos a la cafetería buscando a mi amiga Hanna, viendo que estaba sentada con Oscar y Hector almorzando, nos acercamos hasta la mesa donde estaban sentados, levantándose enseguida los dos chicos, abrazándonos los tres con mucho cariño, sentandonos Mark y yo en las sillas que habían vacías
— ¿Has venido para quedarte a trabajar con nosotros? — me preguntó Oscar
— No lo creo, el director no me quiere aquí — le conteste riendo
— Lo que el director no