Estando en el quirófano ayudando a la ginecóloga en una cesárea por un parto prematuro, note como mojaba mis bragas dándome un mareo poco después. Me tumbaron en una camilla poniéndome un monitor para escuchar los latidos de mi corazón, apareciendo minutos después Erik en la sala donde yo estaba.
— ¿Qué pasa cariño? — me preguntó
— Nada me he mareado, estoy esperando a la ginecóloga — respondí
Cuando la doctora llegó, yo ya estaba tumbada en una camilla, la doctora me hizo abrir las piernas