— Te voy a estimular con mis dedos el ano, relájate Katia — me dijo Liam
— No — grite — estáis los tres locos
— Katia cariño, cuanto más tranquila estés menos daño te hará Liam — me decía Erik
Liam metió un segundo dedo en mi ano masajeando y rotándolo mientras seguía dándome fuertes palmadas. Empecé a excitarme sin saber si sentía dolor o placer o las dos cosas, teniendo un orgasmo como nunca lo tuve, penetrándome Liam en mi ano de una fuerte estocada su miembro haciéndome chillar de dolo