Siena no da una respuesta inmediata a sus palabras, no porque no quiera, sino porque sus labios son tomados. Sin embargo, sin importar que se encuentren envueltos en un nuevo beso, todavía puede sentir como el susurro de Franco vibra sobre sus labios, lento al principio, como si quisiera comprobar hasta dónde está dispuesta a ceder, luego, cuando ve que es correspondido, se torna cada vez más demandantes. Y si bien, ella debería apartarse, recordarle todo lo que no pueden permitirse, en lugar d