Eleonor pasa las páginas una tras otra con un movimiento tan brusco que hace crujir el papel entre sus dedos antes de quedar tirados uno encima de otro sobre la mesa. Sus ojos recorren las líneas con rapidez, pero no dándoles demasiada atención; no necesita leer cada palabra a detalle para adivinar lo que dicen, lo supuso desde el momento que vio los titulares y su nombre mencionado en letras rojas en la esquina de otros. Cuando toma el periódico del condado de argyll, lo hace con la esperanza