Antes de volver al salón, Siena se detiene frente al espejo del pasillo y observa su reflejo con atención buscando cualquier cosa que pueda delatar lo que acaba de ocurrir. Acomodando su cabello, lo peina un poco para regresarlo lo más que pueda a su estado anterior, la tiara también es removida y vuelta a colocar en su lugar, ayudándola a sujetar los mechones sueltos. Sus manos van hasta el vestido y las pasa con cuidado para eliminar lo más que pueda las diminutas arrugas que se muestran sobre la tela. Una vez que todo parece estar en orden y que su imagen no delata demasiado, respira profundamente y retoma sus pasos hacia el interior del salón. Sin embargo, aunque su imagen no da mayores pruebas de lo ocurrido minutos antes, sus piernas aún se sienten débiles, flaqueantes ante la descarga de emociones que todavía le recorren el cuerpo.
Apenas cruza el umbral, Skye se le acerca con paso rápido, tomando su brazo visiblemente inquieta.
—¿Dónde estabas? —pregunta en voz baja mientras l