Antes de volver al salón, Siena se detiene frente al espejo del pasillo y observa su reflejo con atención buscando cualquier cosa que pueda delatar lo que acaba de ocurrir. Acomodando su cabello, lo peina un poco para regresarlo lo más que pueda a su estado anterior, la tiara también es removida y vuelta a colocar en su lugar, ayudándola a sujetar los mechones sueltos. Sus manos van hasta el vestido y las pasa con cuidado para eliminar lo más que pueda las diminutas arrugas que se muestran sobr