Una vez que se dejan llevar por sus deseos, el beso no se rompe, pero sí cambia totalmente. Es solo una cuestión de segundos para pasar de la urgencia inicial a una cadencia más profunda, más consciente, aún cuando se supone que ambos están aprendiendo a sobrellevar el ritmo del otro, Franco no puede evitar sentir que la realidad es distinta, razón por la cual sus labios se mueven con la libertad y el conocimiento de quien ya ha pasado por esas situaciones incontables veces. Inclinándose un poc