Victoria continúa gesticulando con entusiasmo desde el asiento trasero, moviendo las manos como si reviviera el momento exacto de la explosión.
—Y entonces, Franco, ¡la lava salió disparada! —exclama con los ojos muy abiertos—. Bueno… no lava de verdad, pero sí la mezcla roja que hice con mamá. ¡Todos gritaron! La profesora Anne casi se cae para atrás de la sorpresa.
Sentada en el asiento del copiloto y observando el paisaje que se muestra a su paso, Siena escucha las palabras de Victoria y no